Un manifiesto personal es una declaración de principios, es una brújula que te dirige a lograr tus metas e ideales. Puedes utilizar tu manifiesto personal como un marco para tu vida, para empezar a llevar una vida nueva que enfoque tu mente y te recuerde día a día tus prioridades.

En estos tiempo en los que no estar siempre feliz, contento, cantando y bailando por las esquinas no está bien visto, yo te digo que no te equivoques. Hay que estar triste, hay que enfadarse y hay protestar por aquello que no nos gusta. No todas las mañanas nos levantamos dando un salto de la cama y dispuestos a comernos el mundo. Es lo más normal del mundo, de hecho estos días y estos momentos en los que te sientes más “chof” son esenciales para volver a coger impulso y seguir adelante porque eso es la vida, una línea con subidas y bajadas.

De todos modos, hay que recuperarse y volver a subir porque, realmente, estar siempre abajo no mola nada.

Da igual si estás arriba o abajo, tu manifiesto personal va a hacer que no te olvides de lo que realmente importa y de cómo quieres vivir tu vida.

Tienes que entender tu manifiesto personal como algo presente (por eso lo escribes en presente) y no como “cosas que te vas a proponer hacer”. Tienes que escribir mensajes fuertes y positivos, que te hagan crecer y avanzar como persona. Aunque tu manifiesto personal puede ser tan largo como quieras, intenta que no sea tan largo que no puedas leerlo cada mañana.

 


 

Ponerse a escribir en un folio en blanco puede ser difícil, por eso voy a ofrecerte unas preguntas que puedes responder para ayudarte a crear tu declaración de principios. Son algunas de las que yo he respondido para crear mi manifiesto personal.

  • ¿Qué hace que tu vida tenga un propósito?
  • ¿Quiénes son las personas más importantes para tí? ¿Qué estarías dispuesto a hacer por ellas? ¿Cómo las vas a tratar?
  • ¿Cómo quieres que te recuerden?
  • ¿Estás dispuesto a sacrificarte para conseguir tus metas?
  • ¿Prefieres más dinero y menos tiempo (para disfrutarlo están las vacaciones) o más tiempo en el día a día para disfrutar de las pequeñas cosas?
  • ¿Vas a salir a buscar oportunidades o eres de los que creen en la suerte y vas a esperar a que las oportunidades te encuentren a ti?
  • ¿Vas a lamentarte por lo que te sale mal o a alegrarte por todo lo bueno que has conseguido?
  • ¿Va a importarte lo que otros digan de ti o vas a estar seguro de ti mismo y de tus convicciones?

 

Todas estas ideas, por muy amplias que puedan parecer, tienen que reflejarse en tus actos diarios:

Por ejemplo, si en mis principios está que no voy a trabajar con quien no valore mi trabajo, no debería trabajar con un cliente que me pague tarde y mal. Educadamente, expondré mi argumento de por qué no vamos a seguir trabajando juntos si la cosa va a seguir así y si mi cliente considera que su conducta es la adecuada, arreglaremos los asuntos pendientes y ahí acabará mi relación profesional con él.

Escribe tu manifiesto personal y empieza a vivir según tus ideales y no según el de los demás. Es fácil olvidar nuestros principios en situaciones de estrés, incertidumbre, miedo o enfado por eso, cuelga tu manifiesto en un lugar visible o a mano para leerlo cada mañana y refrescar tus ideas para que no se te olviden. Que tus acciones te acerquen a vivir como quieres. Ten tus premisas siempre presentes porque, recuerda, así es como quieres vivir, como quieres que te recuerden. Son tus valores y tus principios 😉