Deberías aprender a decir NO.

Conozco a mucha gente que tiene que, al igual que yo, aprender a decir NO.

El otro día, hablando con una amiga me contó que había tenido un problema, la habían acusado y ella se había defendido con un argumento que, además de no dejar en un buen lugar a la acusación, era totalmente cierto. Se estaba defendiendo para no pagar los platos rotos de la persona que sin ningún pudor estaba acusándola para salvar su pellejo. Pongamos que había un juez, un tercero que iba a fallar en favor de una de las dos personas. Estaban, mi amiga, que además de no haber roto nada iba a tener que pagar lo platos de la persona que la estaba acusando. Y la segunda persona, que estaba echando la pelota al tejado de mi amiga por la simple pereza de no asumir su situación y no afrontar su responsabilidad. Este juez mediador, finalmente, tras escuchar la version de mi amiga, automáticamente se dio cuenta de la realidad y de que quien no lo estaba “haciendo bien” era la otra persona que, además, estaba mintiendo. Vale, hasta aquí vamos bien.

Al cabo de un par de días me cuenta que esta persona, la acusadora y mentirosa, ha tenido el valor de, encima, recriminarle y decirle que no entendía cómo podía haberla vendido de esa forma, que pensaba que tenían una vez relación buena, bla, bla bla… Y resulta que mi amiga se sintió tan mal por haber hecho sentir mal a la otra persona que acabó pidiéndole perdón por “venderla”. Quizás ahora lo ves escrito y, seguramente, te parezca algo obvio pero hay más personas de las que crees actuando de esta manera. Viviendo la vida pensando más en los demás que en ellas mismas.

Cuando le comenté lo absurdo que me parecía que hubiese acabado disculpándose me dijo que no le gustaba hacer sentir mal a nadie y que no tenía la conciencia tranquila, que ella no era así, que no quería hacer a nadie lo que no quería que le hicieran a ella y que no quería traicionar sus principios.

Entonces yo le dije …

Está muy bien que quieras que se arreglen las cosas y que quieras que no haya tensiones pero no seas tan inocente porque te las dan por todos lados. Que no dejes que los demás se aprovechen de ti no quiere decir que seas una mala persona. De hecho, es pensando en ti como más haces por los demás, creo yo. Si tú no estás bien difícilmente puedas ayudar a nadie. Diciendo que no a algunas personas y explicándoles por qué lo haces es, muchas veces, cuando más ayudas a esas personas. Porque las haces ser consciente de la realidad y que se enfrenten a sus asuntos y a sus miedos. Las ayudas a avanzar hacia su independencia.
Porque ser bueno no está reñido con ser realista, y no puedes dejar que cualquiera que te diga cuatro cosas haga que te sientas mal por ella. Deberías aprender a valorar quién te “recrimina” cosas que has hecho mal porque realmente las has hecho mal o sencillamente porque no les haya servido para salvar su culo.

¿Tus principios son no hacer lo que no quieras que te hagan a ti o lo que crees que no está bien, o tus principios son intentar agradar a todo el mundo? Porque no tiene nada que ver una cosa con la otra y puede que lo estés confundiendo.

Si intentas agradar a todos, tienes un problema muy gordo porque es imposible que lo que hagas le guste a todo el mundo, tus expectativas nunca van a cumplirse y eso va a hacer que vivas en una frustración constante. Y que no por más agradar eres más buena o vas a caer mejor o vas a ayudar más.

Esto mismo se puede traspasar al trabajo, al ámbito profesional. Por supuesto que hay que ser buena gente. Porque, desde mi punto de vista…

Ser un buen profesional implica ser una buena persona.

Por supuesto que también tienes que tener tus principios claros y no dejar que te pisoteen o vender tu tiempo (y a veces incluso tu dignidad) por gente que crees que no está respetándote y que lo único que intenta es aprovecharse de ti para tener que mojarse lo menos posible o pisotearte cuando menos te lo esperes. Porque sí, en cualquier intercambio profesional hay intereses (hago un paréntesis para decir que no creo que los intereses sean malos, todos tenemos intereses y es así como el progreso es posible. Por el interés de ser mejor persona, por el interés de ganar más dinero, por el interés de tener una casa más grande, por el interés de tener más reconocimiento público o por todos a la vez) pero los intereses no deben estar reñidos con el respeto hacia los demás.

Yo, como diseñadora gráfica y web, trabajo con diferentes personas, algunas representan a empresas, otras son autónomos y se representan a ellas mismas. Yo, tengo el interés de diseñar para mis clientes, ayudarles en dar una imagen a sus proyectos y ganar el dinero que me permita poder satisfacer mis necesidades, que pueden ser más o menos ambiciosas. Y ellos, por su parte, tienen el interés de tener un diseño de marca, una identidad corporativa, un estilo en sus comunicaciones o una página web de una gran calidad. A ellos les gustaría tener todo esto por el menor precio y claro que a mí también me encantaría hacer mi trabajo y que me pagaran el doble por cada hora invertida, pero ambos entendemos que ni una cosa ni la otra es posible y tenemos que llegar a un acuerdo en el que los interés de ambos confluyan.

Esto no significa que yo sea mala y no les esté dando lo que pidan, es que yo estoy siendo buena y estoy dando el valor que creo que tienen mis servicios entendiendo que mis clientes tienen que estar también contentos con el acuerdo. Así todos salimos ganando. Lo que no puede ser es que por intentar agradar, porque te de vergüenza ponerte en tu sitio sientas constantemente que los demás se aprovechan de ti, que haces favores a todos y que, no sólo no te lo agradecen (que no sería tan necesario) sino que además, todavía, hay algunos que tienen el valor de decirte que no has puesto suficiente esfuerzo en ayudarles desinteresadamente. No deberías sentir que estás trabajando más de la cuenta por lo que te van a pagar, etc.

En definitiva, tuve esta conversación y sentí la necesidad de escribirlo aquí porque creo que quizás, si lo lees y tienes este mismo problema (problema que tenemos todos en algún momento), estas palabras puedan hacerte reflexionar y empezar a decir que NO cuando sea necesario para poder decir SÍ con más fuerza cuando lo creas conveniente 😉